
Me
gusta pensar que formo parte de esa élite. Sé que suena vanidoso, narcisista y
quizá incluso un poco petulante. Pero, sin embargo lo pienso. Y como éste es mi
blog, pues digo lo que me da la gana. Y hoy estoy enfadada. Así que les va caer
a todos. Bueno, menos a mí.
Estoy
harta, harta de que la gente sea imbécil, sensiblera y débil. Sé que no tendría
que meterme con ellos, que por llorar no pasa nada, que algunos necesitan
depender de alguien. Les falta autoestima, confianza y una buena dosis de realidad. Y a veces me
pregunto ¿qué harán esas personas cuando un día estén solas? No quiero ni
imaginarlo.
Pero,
lo que más odio, no es a esas personas, que me dan bastante lástima, sino que el hecho de que se empeñen en decirte que sus vidas son todo desgracias y que la tuya es una
camino de rosas. Se quejan, se lamentan y hasta te recriminan si no las apoyas.
Para que quede claro: mi vida no es lo que parece. ¿Por qué nadie lo sabe?
Porque no me dedico a gritar a los cuatro vientos mis desdichas. No me gusta. Algunos
me tacharán de introvertida, de tímida. No se equivocan, pero se olvidan de
algo, o simplemente lo ignoran, y es que no me gusta que mis problemas sean públicos.
Y la verdad, es que creo que soy muy capaz de resolverlos y superarlos por mí
misma. Así que cuando me caigo, sonrío y me levanto en silencio, no me escondo
debajo de las sábanas, o huyo en dirección contraria. No me rindo. Nunca.

Pero
cuando la rabia desaparece, las lágrimas se abren paso, y empiezan a correr por
mis mejillas. No gimo, ni monto un espectáculo, sólo dejo que surquen por mi
rostro en silencio. Ni siquiera sé porqué lloro. A lo mejor es porque las cosas
no salen como quiero, como hacen los bebés. Trago saliva, y me doy cuenta de que
tampoco es que esté tan por encima de los demás¿no? Después de todo, puede que si sea tan vanidosa y petulante.
Respiro hondo, me seco los ojos, y me pongo en pie.
Porque la vida no consiste en cuántas veces te caes, sino en cuántas te levantas. Eso es lo
que cuenta. Aunque a veces duela mucho. Demasiado. Y es que yo también lo sé.