
Nunca
más. Suenas convencida, segura de ti misma, pero cuando chasquea los dedos, te
deshaces en sus brazos. Tú ya no eres tú, eres suya. Juego ridículo, y tú eres
la más estúpida, la que siempre pierde. Te dices que algún día todo irá bien,
que al final funcionará. ¿Cuándo? Espera sentada, no vaya a ser que te caigas
del sueño. Y caerás como has caído tantas veces.
Te
enamoraste, es tu excusa favorita. Desenamórate, pero el amor tenía que doler
dijiste. Eso te habían contado. ¿Y si no es amor? A él no le importas, todo el
mundo lo sabe. Querías tanto vivir una historia de película y todo ha acabado
como una telenovela basura. O peor. Te
sumiste en tu bonito mundo, fuera de cualquier realidad, hasta que está te
explotó en la cara. Como las mejores pompas de chicle, lo salpicó todo.
Ahora
levántate tú sola, mientras que ves como él sigue con su vida. No lo olvidarás,
no cometerás este error otra vez. Fue sólo otro obstáculo en el camino hacia la
felicidad. Pero esta no es la última vez.
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