
Entonces,
la música deja de sonar y ella cierra la caja. De nuevo, oscuridad y frío. Prisionera, la
muñeca sueña con volver a bailar ante su mayor admiradora, a brillar bajo esos
ojos inocentes. Lo que aún no sabe es que los humanos olvidan fácilmente, incluso a aquéllos
a los que un día amaron profundamente.
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